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Riesgo asegurable

Toda compañía de seguros necesita tener claro el término riesgo asegurable para poder establecer, de cierto modo, las condiciones de la póliza contratada por el asegurado. Este concepto figura como uno de los elementos esenciales del contrato contraído por las partes interesadas.

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Se trata de la probabilidad de que ocurra un determinado siniestro previsto y estipulado dentro de las cláusulas del contrato. Siempre y cuando este riesgo no dependa de la voluntad del beneficiario, es decir, que se establezca como hecho incierto en determinadas circunstancias.

Por tal motivo, es un término sumamente importante para el beneficiario y la aseguradora. Aquí te contamos cuáles son las características y los requisitos que debe cumplir, como condición obligatoria, un riesgo asegurable para ser considerado como tal.  

Características de un riesgo asegurable

Para establecer qué es un riesgo asegurable, es preciso determinar que cualquier cosa que pueda ser vulnerable de sufrir daño es asegurable. Siempre y cuando estén sometidas a causas aleatorias, bajo hechos o siniestros que no dependan de la voluntad de las partes que convergen en el contrato. Y que, a su vez, indiquen una probabilidad de pérdida en el daño emergente.

Aquí radica la importancia de los seguros, los cuales tienen el mecanismo de transferencia del imprevisto. En el riesgo asegurable el daño se traslada al asegurador, que hace soportable el riesgo para quien lo sufre. Así, la pérdida no recae únicamente en la persona afectada, lo que proporciona un aspecto de protección. Para determinar un riesgo asegurable se deben cumplir ciertas características.

Posible

Esto indica que el hecho es susceptible y puede suceder, es decir, que exista la posibilidad del riesgo. Aquí se determina la factibilidad de la incidencia y la frecuencia con que se materializan estos eventos.

Un suceso de gran insistencia puede ser un accidente automovilístico (para ello se dispone del seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito SOAT) por la alta probabilidad de que ocurra, en comparación con un incendio con explosivo, que tiene menos probabilidad de suceder.

Incierto

Indica que el acontecimiento debe ser algo imprevisto. No hay certeza de que suceda y es relativa la incertidumbre. Constituye el principio de aleatoriedad, en el cual se desconoce la posible existencia real del hecho o se conoce que va a ocurrir, pero se ignora por completo cuándo pueda suceder. Aquí prevalece el principio de incertidumbre del riesgo asegurable.

Medible

Dentro de esta característica se establece que los siniestros deben ser cuantificables en términos económicos. Para valorar el daño material. De esta manera, se establecen las variables de indemnización.

En principio se determina la probabilidad de ocurrencia del suceso para luego fijar una valoración en términos monetarios que refleje de algún modo la consecuencia de lo ocurrido.

Fortuito

El acontecimiento no deberá ser propiciado, bajo ningún concepto, por el beneficiario o cualquiera de las partes contractuales. El hecho o siniestro debe ser ajeno a la voluntad humana para que pueda ser considerado como un riesgo asegurable.

Concreto

El hecho debe ser analizado, estructurado y definido por la aseguradora describiendo con detalle la extensión y alcance del mismo. Se establece bajo conceptos cualitativos y cuantitativos para que la empresa pueda asumirlo y fijar la prima adecuada al caso.   

Lícito

El suceso de que se trate no deberá atentar contra la moral, las buenas costumbres de la sociedad, ni ir en contra de la ley. De esta manera, por ejemplo, los seguros no cubren accidentes relacionados con conductores ebrios. En este caso, la póliza que puede llegar a protegerlo en nula.  

Requisitos de los riesgos asegurables

Para establecer un riesgo asegurable, en primer lugar, el suceso no debe carecer de los elementos o características antes mencionados. Toda empresa aseguradora, más allá del punto de vista técnico, maneja ciertas condiciones o requisitos para hacerse cargo del riesgo determinado y que no se limite la cobertura del mismo.

  • Análisis de la probabilidad de que se establezca el hecho siniestrado para fijar una prima acorde con lo ocurrido, que proteja a todas las partes intervinientes.
  • Existencia de un determinado número de personas con la necesidad de asegurar un posible riesgo.

Ambos factores son de gran utilidad para las aseguradoras, ya que de esta manera se valora el riesgo asegurable, se decide la cobertura de la póliza y se establece bajo qué condiciones se presta el servicio.