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Pasivo

Entender un pasivo va más allá de saber qué es. También hay que conocer cuáles tipos de pasivos existen y en qué consisten.

Pasivo

¿Qué es un pasivo?

Los pasivos en finanzas hacen referencia a las deudas adquiridas con cualquier tipo de entidad, ya sea un banco o una empresa con la que tengas la obligación de pagar a corto, medio o largo plazo, existiendo así, una obligación de devolución en períodos y cuotas establecidas. 

Es uno de los tres elementos patrimoniales del balance general de una empresa, junto con el activo y el patrimonio neto. En ese orden de ideas, si el activo corresponde a todo lo que un individuo posee, el pasivo es todo lo que debe; mientras que el patrimonio neto son todos los recursos financieros que le pertenecen a este o a su empresa.  

Tipos de pasivos

Los pasivos financieros se clasifican normalmente en dos categorías según su exigibilidad: pasivo corriente y no corriente. Además de esto, dependiendo de si se debe abonar de inmediato o en un futuro determinado, también se puede clasificar como pasivo diferido y no diferido. 

Pasivo corriente

Un pasivo corriente son todas aquellas deudas que se pueden y se deben pagar a corto plazo, es decir, en un periodo menor a un año. Ejemplos de este tipo de pasivo, en el caso de una empresa, serían los pagos a proveedores, efectos comerciales y acreedores a corto plazo. 

Si hablamos de un individuo, en este tipo entrarían gastos de tarjeta de crédito que están entre 1 y 12 cuotas, o préstamos ya sea universitarios o de libre inversión que hayan sido pedidos con este mismo plazo.

Pasivo no corriente

Un pasivo no corriente son todas las obligaciones financieras o deudas que tienen un plazo de pago superior a un año. En este caso los ejemplos serían créditos bancarios por montos altos que los bancos suelen ofrecer a un plazo mínimo de un año para lograr sus dividendos y para asegurarse de que van a recibir todo el dinero prestado; también entran en esta categoría las hipotecas, ya que son obtenidas para la compra de un nuevo local, oficina o inmueble y por lo tanto se requiere dinero que en la mayoría de los casos no se tiene de inmediato, así que también suelen tener un plazo largo que puede llegar a abarcar hasta 25 o 30 años.